Hola chiquillas, hoy les quiero hablar de un producto maravilloso, súper conocido y ultra reseñado, pero con justa razón ya que realmente me salvó las uñas de un destino peor que la muerte. Es la famosa "Lemon Butter Cuticle Cream" de la marca gringa Burt's Bees. Esta marca hace mucho tiempo que me hacía ojitos, yo me resistía porque igual no quería gastar plata en productos que ya tengo (que soy mentirosa, siempre gasto plata en productos que ya tengo). Además tiene tantas cosas lindas, como esos bálsamos labiales que me hablan y me susurran excitantes posibilidades de sensualidad y belleza cuando los veo en el puesto de Burt's Bees de Falabella. Pero no, no les hice caso cuando fui en Enero ya más que decidida a comprarme aunque-sea-algo de esta marca. La cosa es que llegué ahí, con mis diez luquitas dispuestas a ser alegremente gastadas en lo-que-sea. Empecé preguntando por los famosos bálsamos, la niña muy amablemente los saca todos y me los empieza a mostrar, y yo, ohh, yaa, a ver pásame uno y en eso me miro la mano que sujetaba el bálsamo y veo esto:

Busqué en Internet una fotos de uñas que estuvieran menos feas de lo que se veían las mías, no quiero que vomiten o lloren en frente de su computador. Este blog se preocupa de Usted :)
De verdad, cabras, mis uñas y cutículas estaban ES-PAN-TO-SAS. Yo soy una fanática de los esmaltes y siempre me estaba cambiando el color de ellas porque me aburro con el mismo por más de tres días, aunque en el último tiempo procuraba usar base coat (el de ajo de Jordana) aún así no podía evitar tener mis uñas completamente astilladas, lo más horrible era cuando la parte de arriba se me abría en "páginas de uñas", una arriba de la otra o se me abrían como si fueran libros viejos. Usaba top coat, nada, compré como tres basecoats de diferentes marcas, nada por la cresta, y el único que me controlaba algo era el de Jordana, pero aún así, cuando me quitaba el esmalte, volvían a partirse y así per saecula saeculorum. Y mejor ni hablar de las cutículas, eran del terror.
Me eché ajo en las uñas, me pasé cáscara de mandarina, metí las manos en aceite de oliva por horas, me aplicaba obsesivamente crema tras crema y no, no había caso, mis uñas seguían igual de quebradizas, más débiles que mi voluntad al empezar la dieta (que nunca he empezado) y eso poh, no se sanaban con nada. Entonces ese día, al mirarme las uñas tuve una epifanía y recordé que había leído sobre una crema de limón que era para las cutículas (parece que fue en el blog de
Tay donde la vi) y pensé debía hacer algo, no sacaba nada con tener más de 60 esmaltes sino era capaz de darles una buena base donde ponerlos. Pensé en los momentos de felicidad que he tenido gracias a la compra de hermosos esmaltes, las ofertas irresistibles en la DBS, en los comentarios pateros de mis alumnas e incluso cuando la jefa de UTP me llamó la atención porque me pintaba las uñas de forma demasiado llamativa y había recibido "quejas" al respecto. Púrá ímbídíá nú mááh. Por lo mismo, mientras tenía la epifanía (y la vendedora me miraba raro) pensé que no, que tenía que primero preocuparme de la salud de mis maltratadas, aporreadas, abusadas y violadas (por mí, ah) pobrecitas uñas.

Entonces la compré, me costó $5.990 (igua la encontré un poco cara, para el tamaño que tiene, sólo 17 gramos) y con ciertos temores pero harta esperanza. Al llegar a mi departamento la abrí y lo primero que me llamó la atención fue su exquisito aroma a limón. No al limón del lavalozas, ni del líquido para limpiar pisos, ni siquiera de la colonia de limón. Ninguno de los productos que se llaman a sí mismos "de limón" huelen tan verdaderamente al susodicho como esta crema. De verdad, es como meter la cabeza en un canasto lleno de frescos y jugosos limones luminosamente amarillos, es un aroma realmente exquisito.

Viene en una mini latita muy monona, de aspecto medio retro. Tiene interesantes ingredientes, tales como aceite de limón, aceite del almendra dulce, cera de abejas, cacao, romero, soya, candelilla y beta caroteno natural. No es vegano, pero tampoco testea en animales al momento de su preparación. Su textura es como una mantequilla, pero más pastosa. Se saca con el dedito y se esparce encima de la uña y las cutículas. Queda un poquito grasoso, pero con una sensación muy humectante, además que el olor, ohhh, el olor es maravilloso. Me la estuve aplicando en todo momento y lugar (1313) durante el verano, además de disminuir la frecuencia al pintarme las uñas y ahora al finalizar ya este terrible mes de Marzo debo decir con toda propiedad que es verdaderamente buena y efectiva. Mis uñas no sólo estaban quebradas, sino también manchadas y ese problema también lo eliminó. Realmente la recomiendo, porque me solucionó un problema de manera tal como ningún otro producto lo había logrado antes, y no tengo las cutículas secas ni esos dolorosos ¿padastros/padrastros?, bueno, esos cueritos que se salen muy dolorosamente alrededor de las uñas. Me la aplico por lo menos una vez al día y estoy súper contenta porque ahora siento el extremo de mis dedos muy sano y libre de esos problemas que ya les mencioné. La amo y cuando se me acabe compraré otra y luego otra y así será hasta que me muera y cuando sea fantasma iré a penar al puesto de Burt's Bees más cercano (entre otros lugares que pienso atormentar). Lo único malo que podría decir es lo aceitoso que queda, pero es un detalle ínfimo si pensamos en como fortifica, nutre y repara las uñas. A mí eso no me importa y me encanta echarme en la tarde en la micro de vuelta a mi casa (cuando toco asiento), es uno de mis momentos de relax.


La he usado excesivamente y aún me queda dos terceras partes del contenido. Tiene esos puntitos negros porque le entró arena (jejeje) en la playa.
Entonces, para concluir debo decir que es un excelente producto, quizá no excesivamente económico pero si verdaderamente útil para tratar uñas partidas y cutículas secas. Son las seis lucas mejor invertidas del mundo y espero poder probar más productos de esta marca, este es el primero y me ha gustado muchísimo, porque realmente me hizo efecto, he probado hartas marcas que prometen hasta que lo meten y rara vez cumplen. El tío Burt no me prometió nada, de hecho jamás habló de uñas, sólo de cutículas, pero aún así, me dio más beneficios de los que soñé.
Te amo Burt, pero estoy comprometida.
Olvídame.
Aprovecho de decirle a todas las amigas que leen mi blog que les quiero agradecer
profundamente sus hermosas palabras en el post anterior, realmente me
hicieron sentir muy apoyada y comprendida ante la horrible tragedia que
significa el incendio del Parque Conguillío. Sólo espero que ocurra un
milagro y logren apagarlo.
¡¡¡Cariños!!!