El otoño se yergue sobre el paisaje de manera atemorizante. Atemorizante porque este otoño no se parece a ninguno experimentado antes. Las hojas secas al ser pisadas crujen vagas amenazas, y el frío se cala en los huesos insistiendo a los abrigos entrar a mi piel, haciendo que mis pezones se pongan duros, sin excitación de por medio y que mi espalda se ponga en guardia. Tengo miedo. Prendo un Pall Mall mentolado, creyendo que la débil llama de mi cigarrillo ayudará a paliar esto y lo aspiro, mitad placer, mitad culpa, quizá una pizca de pudor. Pronto se consume, y camino rápido, yendo hacia allá donde las hojas enrojecen y mueren. Pero un pájaro se posa en mi cabeza y no me deja avanzar hacia ningún lado, ni siquiera retroceder, mis manos están contraídas en los bolsillos de mi larga chaqueta. La desesperación toma mi cuerpo, me retuerzo, el pájaro sigue ahí. Pronto comprendo que está ahí para protegerme, el terror debe irse. La débil luz de un desganado sol ilumina el paisaje frente a mis ojos, veo árboles, un parque, un anciano solitario. Doy pasos vacilantes, corro, me dirijo hacia algún lugar, prendo mi mp3 y escucho "Falling Again" de Lacuna Coil. De verdad creo que hay pocas cosas más tristes y otoñales que escuchar esa canción mientras observo a las ultimas hojas descender al suelo. Es también algo muy cliché, pero lo estereotipado me importa poco en esos momentos. ¿Hacia donde era que iba? Lo he olvidado. Creo que el frío también entró con brío en mi cerebro. Me siento en un banco y de nuevo percibo esa soledad que me circunda cada vez que debo y quiero estar sola. Me acompaño con otro cigarro y mientras este se consume pienso en "el" amor, pero no en "un" amor en específico. Si pienso en algún amor específico, (aquel que se fue y no volverá jamás) creo que me pondré a llorar y eso sí sería extremadamente cliché, imagínalo, una-mujer-sola-llora-por-amor-sentada-en-un-parque-al-atardecer-mientras-escucha-música-italiana. Terrible. Creo que el amor no puede ser eterno, tienen que haber instancias de dolor para apreciarlo o despreciarlo mejor. Termino mi segundo cigarro. Me doy cuenta que es muy masoquista, pero poco me interesa. Una hoja cae sobre mi, y la noche se prepara para dominarlo todo. Sollozo, y luego me autogolpeo, por ser tan estúpida. Mi pájaro protector ya no puede seguir junto a mi, debo dejarlo partir, como tantas cosas en mi vida, que se le va a hacer. Es otoño, y el frío contrae mi piel. Suspiro. Me quedo callada, observando la noche. Intento escribir algo, pero no puedo. Intento llamar a alguien, pero me arrepiento. Es demasiado tarde para mi y demasiado tarde para todo. Las hojas me recuerdan con su caída que si bien ahora está muertas, en primavera volverán a renacer y yo también podré hacerlo.
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domingo, 9 de abril de 2017
Personal: El otoño hace 10 años atrás.
Estaba revisando aquel blog tan emotivo pero tan mío que tuve en mis años universitarios y me encontré con este texto que escribí hace 10 años ya. Aquel viejo amor está olvidado, creo que en esta década he madurado un poco pero mis sentimientos y percepciones siguen siendo parecidos. Sé que estoy cometiendo alguna clase de suicidio literario virtual, pero me gustaría compartir este pequeño texto con ustedes, aprovechando que el otoño ya llegó a nuestra puerta y que estoy de ánimo melancólico, quizá por la estación, quizá porque de verdad tengo pena, no sabría definirlo bien...
sábado, 17 de diciembre de 2016
Me porto bien en casa, también en el jardín (Lista de deseos navideños 2016)
Pucha, si sé, ya tengo 31 años y no debería creer en el Viejito Pascuero a estas alturas de mi vida... Pero a pesar de que ya estoy grande, mi niña interior está más viva que nunca y sigo soñando con cumplir mis anhelos infantiles, aunque sé bien que no existe y que la mayoría de las cosas que aquí pongo me las termino comprando yo porque la vida es una mierda y porque soy una adulta hecha y derecha que se encamina ya hacia los 32 años, gano mi propio sueldo y hace más de una década que no le pido un peso a mis padres (T_T) En realidad si lo planteamos así, suena muy independiente, pero un poco triste al mismo tiempo. A veces pienso que me gustaría ser todavía esa niñita introvertida que aún creía en la Navidad y no tenía más obligaciones que jugar y estudiar. Pero si bien el corpulento anciano, de larga barba blanca y bonachones ojos azules quizá no venga a mi departamento el 24 en la noche, si espero al menos recibir una cosa de esta lista porque me he portado demasiado bien este año (para mi gusto ¬¬):
miércoles, 23 de noviembre de 2016
P A U S A
Chiquillos, piñones, lectores fantasma, gente sapa, querid@s tod@s:
Estoy TAPADA de pega, pero lo que es TAPADA, cubierta, agobiada, asfixiada, completamente llena de pega (trabajo). Por lo mismo no estaré blogueando en este tiempo y creo que recién volveré acá en la segunda semana de Diciembre, pero si el tiempo (escaso) me lo permite, quizá podría ser antes, pero depende. Por lo mismo no podré pasar por los blogs amigos tanto como quisiera, pero no se sientas abandonados por su amika Taikasienia, es que solamente estoy dedicada en cuerpo y alma a mi trabajo (que es el que me permite parar la olla y llenar el cosmetiquero), los que saben sobre la pegajodía carrera docente conocen bien que fin de año es un período crítico porque hay mil weas cosas que hacer, licenciaturas, promedios, publicaciones, etcétera! Además tengo cientos de pruebas y trabajos de los chuckys (no exagero) que debo revisar Y QUE ME ESTÁN MIRANDO, LO JURO.
Eso sería. Nos vemos pronto, amados piñones.
Eso sería. Nos vemos pronto, amados piñones.
Me pueden pillar en Instagram igual: @taikasienia el cual uso con más frecuencia porque me puedo meter con el celular desde el baño, en la micro, en recreo, y no es tanta pega como el blog (pero jamás de los jamases seré instablogger, lo juro).
sábado, 18 de junio de 2016
La Magia del Sur + Esoteria: Dos lugares embrujados y misteriosos de Temuco.
Temuco es una tierra rica en tradiciones misteriosas y paranormales, fruto de la herencia mapuche, la colonización española y la influencia germana que convive en estos sureños lares. Como tal, hay muchos mitos que son parte de la vida cotidiana de los temuquenses, pero ciertamente hay dos lugares aquí que son parte importante de la mitología urbana, dos focos de rumores e historias contadas a media voz, de la cual todos tienen una versión propia que cuentan como si fuera la oficial. En mi caso voy a contar la mía, sobre el caso del abandonado Mall Temuco y de la enigmática casa antigua que sobrevive cerca del Portal Temuco. Espero que les agrade y que les ayude a conocer un poco más de la geografía mítica de mi ciudad.
domingo, 20 de marzo de 2016
Personal: Mis razones por las cuales no he actualizado acá.
He intentado varias veces durante el último mes volver a retomar el blog, pero me he sentido tan desmotivada que muchas veces he pensado en cortar con todo lo que este implica, y decir chao para siempre a la blogósfera, porque de verdad como que ya siento que yo no tengo nada que decir ni nada nuevo que aportar a este mundo virtual, me he puesto a pensar que quien soy yo para ponerme a escribir mis opiniones sobre productos y demases, si hay un montón más haciendo exactamente lo mismo y de mejor forma. Me he sentido inútil, tonta y poco relevante, además de por si yo soy una persona muy huraña, de pocos amigos y dada al lado oscuro de las cosas, aunque este medio me ha servido para conocer otras personas muy interesantes y simpáticas, pero por otra parte, el hecho de vivir acá en Temuco y lejos de todo me hace sentir desplazada, lo cual igual me pone triste. Perdón si estoy usando esta plataforma para revelarles parte de mis inquietudes, pero como dice el gran ogro Shrek, mejor afuera que adentro y por lo mismo, prefiero contarlo y no estármelas mordiendo en mi interior, ya que estoy trabajando para ser una mejor persona para mi misma este año y el volverme más honesta con respecto a mis sentimientos es parte de ese proceso de auto aprendizaje por el que estoy atravesando ahora.
Entonces me puse a pensar sobre mi abandonado blog y mis promesas de mantenerlo activo e incluso de hacer un sorteo, por lo que de verdad me siento mal ya que no he cumplido ninguna, pero es que de verdad no tenía el ánimo ni las ganas de escribir acá debido a lo ya mencionado, también aprovecho de pedir perdón a todas las maravillosas personas que siempre estaban pasando aquí y a las cuales igual procuraba visitarlas, así como no he actualizado, tampoco he pasado mucho a comentarles, desde acá igual les pido disculpas, pero no he estado bien y tampoco quiero forzarme a escribir cosas solo por cumplir, no quiero ser de aquellas que ni leen los post que sé que con esfuerzo se escriben sólo para dejar un saludo insustancial y un link a mi blog, ese no es mi estilo y jamás lo será. Eso si, prometo estar pasando por todos los blogs de mis personas favoritas dentro de estos días.
¿Entonces que voy a hacer?
Bueno, he estado reflexionando bastante al respecto y decidí no dejar tirado al pobre "Entre Araucarias", además que hacerlo en plena temporada de piñones sería una auténtica maldad. Creo que debo superar mi nube negra bloguera y dejar de publicar sólo en Instagram sólo porque es más fácil. Entonces dejaré de lamentarme y sentirme miserable, y creo que intentaré por enésima vez recuperar esta pequeño lugar virtual que ha llegado a ser bastante importante y a la que aún no puedo abandonar por completo, de verdad tuve la seria intención de hacerlo, pero todavía hay ganas de seguir compartiendo mis opiniones aunque a nadie le importen, A MÍ me importa seguir escribiendo, a pesar de que no gane plata, ni tenga auspiciadores ni me inviten a eventos, ese nunca ha sido mi objetivo al momento de ponerme a publicar aquí en mi blog, sólo quiero seguir compartiendo lo que quiera, lo que pueda y lo que sepa. Yo tengo un ave fenix tatuado en la espalda, el cual me hice en honor a todas mis experiencias pasadas y cuando lo veo recuerdo que soy una persona muy resiliente, que he atravesado por crisis anteriormente y siempre de alguna u otra forma las he ido superando, entonces si el ave fenix está tanto dentro como fuera de mi, me tiene que dar las fuerzas para volver a empezar.
También quiero agradecer a Moyra Chellew, el otro día me la pillé a la salida del Portal Temuco, ella venía (muy radiante y con un labial maravilloso) de su pega y yo de la mía (hecha bolsa y sin rastro de labial), y de verdad al verla me sentí inspirada a seguir blogueando, ella es muy constante en su blog y pese a que estuvo pasando por momentos complicados jamás lo dejó de lado, eso me ayuda a seguir su ejemplo y tampoco bajar los brazos.
Un abrazo a todos y nos vemos muy pronto por este mismo lugar.
Entonces me puse a pensar sobre mi abandonado blog y mis promesas de mantenerlo activo e incluso de hacer un sorteo, por lo que de verdad me siento mal ya que no he cumplido ninguna, pero es que de verdad no tenía el ánimo ni las ganas de escribir acá debido a lo ya mencionado, también aprovecho de pedir perdón a todas las maravillosas personas que siempre estaban pasando aquí y a las cuales igual procuraba visitarlas, así como no he actualizado, tampoco he pasado mucho a comentarles, desde acá igual les pido disculpas, pero no he estado bien y tampoco quiero forzarme a escribir cosas solo por cumplir, no quiero ser de aquellas que ni leen los post que sé que con esfuerzo se escriben sólo para dejar un saludo insustancial y un link a mi blog, ese no es mi estilo y jamás lo será. Eso si, prometo estar pasando por todos los blogs de mis personas favoritas dentro de estos días.
¿Entonces que voy a hacer?
Bueno, he estado reflexionando bastante al respecto y decidí no dejar tirado al pobre "Entre Araucarias", además que hacerlo en plena temporada de piñones sería una auténtica maldad. Creo que debo superar mi nube negra bloguera y dejar de publicar sólo en Instagram sólo porque es más fácil. Entonces dejaré de lamentarme y sentirme miserable, y creo que intentaré por enésima vez recuperar esta pequeño lugar virtual que ha llegado a ser bastante importante y a la que aún no puedo abandonar por completo, de verdad tuve la seria intención de hacerlo, pero todavía hay ganas de seguir compartiendo mis opiniones aunque a nadie le importen, A MÍ me importa seguir escribiendo, a pesar de que no gane plata, ni tenga auspiciadores ni me inviten a eventos, ese nunca ha sido mi objetivo al momento de ponerme a publicar aquí en mi blog, sólo quiero seguir compartiendo lo que quiera, lo que pueda y lo que sepa. Yo tengo un ave fenix tatuado en la espalda, el cual me hice en honor a todas mis experiencias pasadas y cuando lo veo recuerdo que soy una persona muy resiliente, que he atravesado por crisis anteriormente y siempre de alguna u otra forma las he ido superando, entonces si el ave fenix está tanto dentro como fuera de mi, me tiene que dar las fuerzas para volver a empezar.
Este es mi tatuaje y significa mucho para mí.
Un abrazo a todos y nos vemos muy pronto por este mismo lugar.
viernes, 29 de enero de 2016
Personal: Junta de Señoras en Santiago.
(Estoy desde el lunes pasado escribiendo esta entrada pero he estado tan absorbida viendo la maravillosa novela brasileña Moisés que hasta me había olvidado de seguir escribiendo, me tiene atrapada... si se preguntan porqué he estado tan desaparecida es por culpa de la telenovela)
Cuando me hice el blog al principio siempre pensé que sólo iba a escribir opiniones personales sobre productos varios o contar algunas de las cosas que me rondan en la cabeza, o que tal vez iba a compartir comentarios con otras personas si es que tenía la suerte de obtener algunos lectores para mi nuevo espacio cibernético. Sin embargo, el transformarme en "bloguera" (les juro que me da mucho pudor decir que lo soy, es como un título que no merezco) no sólo conlleva escribir, sino que además me ha servido para conocer personas, con las que he llegado a tener un grado tal de amistad y confianza que sin pensarlo mucho tomé mi bolsito (que no es un canasto de mimbre, soy sureña pero nunca tanto) y me las enfilé en un bus el jueves pasado a las 12 de la noche para viajar por 8 horas a Santiago sólo para conocerlas en vivo y en directo. Me refiero a las señoras Carolaila, Tay, Pakita, Odiosa, Pajarita y Maca, que para qué presentárselas si ya son bien conocidas y si no las conocen ya es hora que lo hagan, sus blogs son bacanes y ellas también lo son.
Cuando me hice el blog al principio siempre pensé que sólo iba a escribir opiniones personales sobre productos varios o contar algunas de las cosas que me rondan en la cabeza, o que tal vez iba a compartir comentarios con otras personas si es que tenía la suerte de obtener algunos lectores para mi nuevo espacio cibernético. Sin embargo, el transformarme en "bloguera" (les juro que me da mucho pudor decir que lo soy, es como un título que no merezco) no sólo conlleva escribir, sino que además me ha servido para conocer personas, con las que he llegado a tener un grado tal de amistad y confianza que sin pensarlo mucho tomé mi bolsito (que no es un canasto de mimbre, soy sureña pero nunca tanto) y me las enfilé en un bus el jueves pasado a las 12 de la noche para viajar por 8 horas a Santiago sólo para conocerlas en vivo y en directo. Me refiero a las señoras Carolaila, Tay, Pakita, Odiosa, Pajarita y Maca, que para qué presentárselas si ya son bien conocidas y si no las conocen ya es hora que lo hagan, sus blogs son bacanes y ellas también lo son.
Mi pololo me fue a dejar esa noche al Rodoviario para que fuera a tomar el bus a Santiago, el cual para mi nerviosismo llegó bastante tarde ya que venía atrasado, mientras yo me imaginaba los peores escenarios posibles, como que se había dado vuelta, que se había incendiado o que había un pasajero enfermo con ébola zombie que había contagiado al chofer... en fin, todo eso desapareció cuando al cabo de media hora después el bus se dignó a llegar. Después de una noche en la cual me dediqué más a mirar por la ventana que a dormir (porque realmente me cuesta mucho dormir en los buses y además estaba nerviosa, porque igual pensaba: ¿y si les caigo mal?, ¿si me caen mal?, etc), finalmente el bus llegó a la Estación Los Héroes y ahí estaban Carolaila y Pajarita esperándome a las ocho de la mañana, cosa que les agradezco ene porque yo no me ubico nada allá. además que fue un gesto muy bonito y amable de su parte. Después fuimos al Starbucks, porque como soy bien sureña quería empezar lo más capitalina/santiaguinamente posible. El café es caro y malo, así que hola y adiós con esa famosa y hipster cafetería, pero nos sirvió para empezar a conversar y a conocernos mejor con las chiquillas. Ah y aproveché de hacerme pasar por "Carmela" cuando me preguntaron el nombre que clásicamente le ponen al café, sólo porque sentía que mi sureñidad estaba siendo pasada a llevar por tanto santiaguismo presente.
Después la Pajarita se tenía que ir donde su dentista, así que nos despedimos y fuimos con la Carolaila a su departamento. Desde acá agradezco a ella y a Nabor (su marido) por recibirme tan bien y tratarme excelentemente, pese a que no nos conocíamos antes en persona y confiar en mí para dejarme en su hogar. Luego de conversar un ratito nos pusimos en camino al lugar que más soñaba conocer, por muy huaso que suene... La torre de Mordor encarnada, el falo de metal de la capital, el dedo capitalista que apunta al cielo y se burla de Dios, el lugar de moda para suicidarse, el resultado del pacto entre Mefistófeles y Horst Paulmann, el famoso rascacielos y mall al mismo tiempo, el Costanera Center. Tomamos el metro en donde nos juntamos nuevamente con la Pajarita y nos las encumbramos hacia dicho mall. Llegando a la estación Tobalaba después de luchar codo a codo con el mar humano que se forma en el metro estaba ahí, casi encima, la enorme torre de acero. Debo reconocer que me impresionó bastante, es realmente gigantesca. Como ya mencioné no pude dejar de encontrarla muy parecida a la Torre de Mordor, o más específicamente para que los tolkiendili no descuarticen con sus filosas espadas troll, la oscura torre de Barad Dûr.
Una vez allá, y como estábamos muertas de hambre decidimos ir directo a comer. El Costanera en si consta de varios pisos en los cuales cada uno tiene una temática, y fuimos altiro al piso de las comidas, En ese piso hay de todo, desde comida rápida onda Doggis hasta restaurantes pitucos de sushi donde comía gente muy rubia. Decidimos ir a lo semi pituco y pasamos al Take a Wok, donde comimos exquisito (y no tan caro) cajitas chinas donde uno elegía lo que quería de tipo oriental, onda la Pajarita comió mote con camarones, la Carolaila noodles con tofu y yo arroz jazmín con camarones. Amamos los camarones. Luego cuando estábamos terminando de comer llegó la Tay, y ay, fue como emocionante porque igual ella no sólo me cae bien, sino que la admiro harto y les digo desde ya que es más bonita en persona que en fotos (si, eso es posible), además que es re simpática y muy piola. Tomamos un Yogen Fruz (o como se escriba) realmente pésimo, atendidas por un pelmazo muy antipático, y me salio una enorme cáscara congelada de naranja dentro de mi helado de piña frambuesa, puaj. Y después de acompañar a Nati a comprar una cámara a París (ella iba a Tokio y necesitaba algo para sacar fotos allá) llegó la Pakita... OMG, YASS QUEEN!! La Pakita es demasiado pero demasiado simpática y super chispeante, es de esas raras personas en mi vida que me caen bien al instante de haberlas conocido, aunque ya estaba predispuesta de antes, pero igual, es super adorable en todo sentido. De ahí fuimos a Bobbi Brown, pero arrancamos de una, es tan caro que ni precios tiene, luego fuimos a MAC que resultó ser un local muy chico, en donde una maquilladora me engrupió y me terminaron maquillando, pero no compré nada porque #pobreza y segundo, porque ya tengo bastante maquillaje esperándome en casa (esto de trabajar en Oriflame me terminó transformando en una acumuladora). La maquilladora me hablaba de las excelencias de una base MachMach (no me acuerdo el nombre) y mientras me la aplicaba me adulaba diciendo que mi tono EXACTO era el C3 (como si no supiera desde siempre que soy lo más C3 que hay) y que la MachMach me iba a dejar impecable, libre de poros, matificada, glowy, dewy, cakey y no sé cuantas cosas más mientras me pasaba la brocha por la cara. Al pasar me dice que vale sólo 37 lucas pero que era una inversión en mi piel, además del rubor que valía sólo 17 lucas y el polvo matificante que me aplicó al final que sólo valía más de 20 lucas. Sentí como mi billetera se retorcía de doloroso dolor al escuchar todas esas cifras, por lo cual me solté educadamente y le dije que muchas gracias, que me iba a mirar el maquillaje recién puesto con otra luz y que a la vuelta iba a tomar una decisión... si, la decisión de huir de ahí lo antes posible (no sin antes sacarme una selfie y subirla a Instagram, o seaaa).
Bueno, estuvimos toda la tarde vitrineando, en ASHEME y FOREVER TUENTIGUAN sobre todo, en donde me dí cuenta que mi condición de Zentraedi en un país de Micronianos me iba a hacer muy difícil comprar ropa en esos conspicuos lugares tan fashion. En castellano, soy muy grande y las tallas son muy chicas. Luego fui guiada a conocer Lush en Paris por la Tay y casi me muero del mareo, se me ocurrió la estúpida idea de aplicarme un perfume que resultó ser horrendo y para borrarlo, eché encima otro perfume que resultó ser peor aún, además que antes ya había olido todos los jabones y barras disponibles, por lo que terminé viendo burros de colores, además sentía que la Tay me hablaba muy lentamente como desde un lugar muy lejano... para curarme del mareo fuimos a Urban Decay y ahí se me pasó de una, el ver las famosas y reales paletas Naked en persona fue algo impresionante para mi como amante del maquillaje, de verdad. Algo así como una pequeña oleada de placer fue ver todas esas sombras y luego todos esos labiales. Eran carísimos y no compré ninguno pero su recuerdo vivirá conmigo. Además vi a varios de esos maquilladores famosillos de Instagram que trabajan ahí y en verdad son amables y nada de cargantes.
Mas tarde llegó la Maca, y me puse bien nerviosa, porque ella era mi amiga secreta (jugamos al amigo secreto entre todas y al otro día nos íbamos a entregar los regalos) así que disimulé y la saludé cortésmente. Ella fue muy agradable, cordial y dulce, más tarde me daría cuenta que tenía un lado oculto que jamás habría imaginado... El DBS de allá me decepcionó bastante, es más chico e incluso menos surtido que el de Temuco, siendo que yo me lo imaginaba como una especie de Santuario de la Belleza y nop, no es nada de eso. Luego pasamos a Lush, la tienda real, donde me dieron una muestra de American Cream (un bálsamo que me dejaría el pelo tieso al otro día) y más tarde nos enfilamos al departamento de la Tay. Ella amablemente nos invitó a bañarnos en la piscina ubicada en el techo del edificio, ella vive en el piso 26 y la piscina estaba en el último, el 27. Yo como soy pilla (jajajaja si oh) había llevado estratégicamente mi traje de año, y subimos a pie hasta la piscina. Me dio un poco de vértigo, tanto en el balcón de la Tay, como en la piscina, la vista desde ahí es realmente impresionante, aunque me entristeció que el smog tapara tanto la ciudad y sobre todo la cordillera, que pese a estar muy cerca, casi encima de Santiago, apenas se note debido a toda esa polución.
Después nos tiramos a la piscina, nadamos, pelamos, choqué contra la zona de los pequeñines (el lado bajito de la piscina) y casi me enderezo el diente chueco con el golpe por estar nadando bajo el agua y luego, como a las ocho cerraba la piscina, nos tuvimos que salir. El agua estaba super rica y era lo que necesitábamos después de sudar tanto en el Costanera Center (el calor pegajoso de Santiago no es un mito, es una horrible realidad, aun estando bajo techo). Nos sacamos fotos, y luego bajamos a comprar algunas cositas al supermercado del frente para realizar un ameno tentempié de señoras. Allá nos juntamos nuevamente con Pajarita, quien se había tenido que ir antes a pelear con una amiga o algo así y compramos torta, quequitos y té para el convite. Luego subimos y mientras escuchábamos música clásica, nos contamos edificantes historias llenas de moralidad. Nah, fuimos a comprar copetes y doritos y papas fritas con salsa de queso, y yo que estaba en modo #fuckresistencia me dejé llevar no más por la malvada tentación de lo salado y lo frito, total, iba a ser sólo un día. Allá me sentí un poco cohibida ya que las chiquillas se conocen hace tiempo y como estaban escuchando pop (que lo odio, pero creo que reconozco que Beyonce no sólo es hermosa, sino talentosa, lo cual es mucho decir viniendo de mi) me fui un poco para dentro. Igual lo pasamos super bien y descubrí el lado oculto de la Maca que sólo les revelaré si ella me concede el permiso para hacerlo jajajaja.
Al otro día, fuimos a Hocha, un restaurante de comida taiwanesa ubicado en Patronato donde intercambiamos los regalos con las respectivas amigas secretas, en donde llegó la última de las señoras, la Camila Odiosa, que no le hace nada de honor al nombre, es lo más amorosa y chistosa que hay, cada vez que escucho la palabra babbah y caccah me muero de la risa. Como ya dije, a mi me había tocado la Maca y espero que no la haya decepcionado con mi presente, porque soy lo más ñurda que hay para eso. Tuve la gran suerte de tocarle a la Odiosa, quien me regaló muchas cosas de Wildbeauty, mascarillas con mujeres horrendas y macabras (las maravillosas Montagne Jeunesse) y mi anheladísimo labial Sugar Plum Fairy, que lo he buscado bajo cielo, mar y tierra, el hermoso tono Reckless de Make Up Revolution y un delicioso té Stash de Lavanda que tomaré muy lentamente porque no quiero gastarlo demás, la caja es demasiado linda para botarla tan pronto. Odiosa, me debes la cartita, no te olvides escanearla y mandarla a mi correo, taikasienia@hotmail.com :-)
La Kokeshi humana (o sea la Tay) me hizo un regalito de puro linda y generosa que es, luego comimos mucho, huevos a la taiwanesa, tofu, sopas con camarones, champiñones fritos, cerdo, arroz con palitos, té con lychee... estaba todo delicioso y realmente no era caro para nada. Luego de intercambiar regalos, llorar, gritar un poquito, ser increpadas por un tipo muy guapo pero muy antipatico que según él casi no podía escuchar su importante conversación que mantenía con una chica (me tinca que lo estaban pateando, porque lo mandaron a retarnos) comer y pagar, nos fuimos a recorrer Patronato. Lamentablemente, en Patronato aunque hay gran variedad, no es tan barato como lo imaginé. Lo mejor de todo son los supermercados asiáticos, pero habían tantas cosas que me sentí un poco abrumada y al final compré mucho menos de lo que había pensado, no fui capaz de asumir tanta maravilla exótica en tan poco tiempo (soy muy indecisa para comprar) y terminé adquiriendo solo un poco de alga kombu, sopa miso y más del delicioso té de lychee que ya había probado en Hocha, ahora soy adicta! La Pakita me contó que se había encontrado con la Evelyn de Korean Beauty Dream en el supermercado asiático donde estábamos, me habría gustado verla para saludarla.
Este post me está quedando demasiado largo, ya son las cuatro de la mañana, así que me pondré de las resumidas, para ir acortando, no es la idea que se duerman.
- Caminamos por Patronato, estaba casi todo cerrado, porque cierran todo a las cuatro los días sábado (no sabía eso u.u).
- Tomamos el llenísimo metro hasta el depto de la Tay.
- La Pajarita se bajó antes porque iba donde su sobrinita que cumplía un año.
- Con la Pakita fuimos señoras velociraptors y a base de codazos, zancadillas, patadas, golpes con las tote bag y metidas de dedos en los ojos logramos sentarnos xD
- Queríamos bañarnos nuevamente en la piscina, pero se nubló y se nos echó la yegua conversando.
- Había una mina muy regia ahí, pero era de las tipo pescado. La odié por breves instantes, a ella y su perfectamente ajustado vestido de calaveritas.
- La Pakuz sorteó tres rubores Tarte entre las presentes y la Pajarita quien no estaba porque se había ido al cumpleaños de su sobrinita. Ganó la Maca, la Odiosa y la Pajarita. Me sentí #imbidioza porque eran preciosos jajaja.
- Les vi las cartas del Tarot a las chicas, con desiguales resultados. Menos a la Pakita, quien no se me escapará la próxima vez.
- Bebí una Miller a medias con la Odiosa.
- Les conté la historia del Julio. Algún día se las contaré a ustedes también.
- Conversamos caleta, nos reímos mucho y esta vez me sentí mucho más cómoda y a gusto, quizá porque sentía que ya las conocía más y no era la recién llegada, como me había sentido el día anterior.
Como astutamente había hecho mi bolso antes, cuando nos dio la hora solo tuve que tomarlo. Me despedí del marido de Carolaila (quien es super atento y considerado) y sus adorables gatos, Cosme Fulanito, un lindo manx de cola corta muy travieso y revoltoso, y la preciosidad majestuosa de la Donatella quien fue la que me robó el corazón, es una gata carey tranquila, bella y adicta al crujido del plástico.
La Caro me fue a dejar al bus, pero como soy huasa cometí un terrible error. No tengo idea del metro y pensé que bajándome en la Estación Central llegaría a la ídem de buses de la Alameda, pero no fue así. Resulta que debía bajarme en la estación siguiente, Universidad de Santiago, así que tuve que caminar por ese horrible pasaje al infierno que es la Alameda a esa hora, porque está tan llena de gente que es casi imposible caminar rápido por ahí mientras el tiempo pasaba y la gente más se agolpaba con la Caro caminábamos rápidamente mientras yo me moría de miedo ante la idea de perder el bus aLo Temuco. La Caro es una persona muy optimista (lo cual es bkn, porque yo soy la más pesimista entre las pesimistas) y gracias a ella no me achaqué tanto y seguí caminando empeñosamente hasta llegar a la estación y luego al andén. Ya era tarde, así que nos abrazamos y nos despedimos de inmediato. Me subí al bus (que resultó ser muy flaite, pero bueh, me trajo sana y salva hasta acá).
Caro, eres pulenta. Cuando quieras ven a mi casa. Y ustedes, las demás señoras, también. Las espero a todas en Temuco, a la Palmita, la Nefertay, la Babbah, la Pajarita (cuando vuelva de las Asias), la Dale Alegria a tu Cuerpo (complete la oración) y a la Beyoncelaila, por supuesto. A pesar del viaje incómodo, el cansancio, la timidez al principio, el velocirapterismo, el que me haya quedado el pelo tieso por el agua santiaguina (y eso que mi anfitriona tiene puras cosas ricas Lush para bañarse y lavarse el cabello) y la señora violentihardcore de la feria, lo que más primó fue la buena onda, el cariño y la gran acogida que todas me dieron allá. Me siento muy feliz de haberme atrevido a viajar tan así a ciegas porque me encontré con excelentes mujeres, que más allá de los blogs, son increíbles personas con las que he formado un lazo que no se va a deshacer así tan pronto. Me hubiera gustado mucho haberme encontrado con otras chicas de Santiago que igual aprecio mucho, como la Cher, Tocaya o Alejandra, pero espero volver, quizá no tan pronto, pero si este año. Me vine con el corazón lleno de recuerdos bacanes que atesoraré para siempre (si, me pongo cursi a veces).
Un abrazo a todos los fieles piñones que me leen y a los nuevos lectores otro abrazo igual de fuerte, espero no haberles aburrido con esta largo relato del viaje de una sureña a Los Santiagos y como le fue allá.
Cariños a todos los que leen y comentan acá ♥
No la subí a Instagram, me dio mucha cosita y pudor al mismo tiempo (como dice la Natified)
Después la Pajarita se tenía que ir donde su dentista, así que nos despedimos y fuimos con la Carolaila a su departamento. Desde acá agradezco a ella y a Nabor (su marido) por recibirme tan bien y tratarme excelentemente, pese a que no nos conocíamos antes en persona y confiar en mí para dejarme en su hogar. Luego de conversar un ratito nos pusimos en camino al lugar que más soñaba conocer, por muy huaso que suene... La torre de Mordor encarnada, el falo de metal de la capital, el dedo capitalista que apunta al cielo y se burla de Dios, el lugar de moda para suicidarse, el resultado del pacto entre Mefistófeles y Horst Paulmann, el famoso rascacielos y mall al mismo tiempo, el Costanera Center. Tomamos el metro en donde nos juntamos nuevamente con la Pajarita y nos las encumbramos hacia dicho mall. Llegando a la estación Tobalaba después de luchar codo a codo con el mar humano que se forma en el metro estaba ahí, casi encima, la enorme torre de acero. Debo reconocer que me impresionó bastante, es realmente gigantesca. Como ya mencioné no pude dejar de encontrarla muy parecida a la Torre de Mordor, o más específicamente para que los tolkiendili no descuarticen con sus filosas espadas troll, la oscura torre de Barad Dûr.
Lo que vi al llegar.
Lo que realmente había ahí (igual se parece)
Una vez allá, y como estábamos muertas de hambre decidimos ir directo a comer. El Costanera en si consta de varios pisos en los cuales cada uno tiene una temática, y fuimos altiro al piso de las comidas, En ese piso hay de todo, desde comida rápida onda Doggis hasta restaurantes pitucos de sushi donde comía gente muy rubia. Decidimos ir a lo semi pituco y pasamos al Take a Wok, donde comimos exquisito (y no tan caro) cajitas chinas donde uno elegía lo que quería de tipo oriental, onda la Pajarita comió mote con camarones, la Carolaila noodles con tofu y yo arroz jazmín con camarones. Amamos los camarones. Luego cuando estábamos terminando de comer llegó la Tay, y ay, fue como emocionante porque igual ella no sólo me cae bien, sino que la admiro harto y les digo desde ya que es más bonita en persona que en fotos (si, eso es posible), además que es re simpática y muy piola. Tomamos un Yogen Fruz (o como se escriba) realmente pésimo, atendidas por un pelmazo muy antipático, y me salio una enorme cáscara congelada de naranja dentro de mi helado de piña frambuesa, puaj. Y después de acompañar a Nati a comprar una cámara a París (ella iba a Tokio y necesitaba algo para sacar fotos allá) llegó la Pakita... OMG, YASS QUEEN!! La Pakita es demasiado pero demasiado simpática y super chispeante, es de esas raras personas en mi vida que me caen bien al instante de haberlas conocido, aunque ya estaba predispuesta de antes, pero igual, es super adorable en todo sentido. De ahí fuimos a Bobbi Brown, pero arrancamos de una, es tan caro que ni precios tiene, luego fuimos a MAC que resultó ser un local muy chico, en donde una maquilladora me engrupió y me terminaron maquillando, pero no compré nada porque #pobreza y segundo, porque ya tengo bastante maquillaje esperándome en casa (esto de trabajar en Oriflame me terminó transformando en una acumuladora). La maquilladora me hablaba de las excelencias de una base MachMach (no me acuerdo el nombre) y mientras me la aplicaba me adulaba diciendo que mi tono EXACTO era el C3 (como si no supiera desde siempre que soy lo más C3 que hay) y que la MachMach me iba a dejar impecable, libre de poros, matificada, glowy, dewy, cakey y no sé cuantas cosas más mientras me pasaba la brocha por la cara. Al pasar me dice que vale sólo 37 lucas pero que era una inversión en mi piel, además del rubor que valía sólo 17 lucas y el polvo matificante que me aplicó al final que sólo valía más de 20 lucas. Sentí como mi billetera se retorcía de doloroso dolor al escuchar todas esas cifras, por lo cual me solté educadamente y le dije que muchas gracias, que me iba a mirar el maquillaje recién puesto con otra luz y que a la vuelta iba a tomar una decisión... si, la decisión de huir de ahí lo antes posible (no sin antes sacarme una selfie y subirla a Instagram, o seaaa).
#1 Imponiendo señoridad en MAC.
#2 Imponiendo señoridad en ASHEME
El tomatito morado de la Nati es muy útil para encontrarla. Y esos wok estaban impresionantemente ricos.
#3 Imponiendo señoridad en la calle.
Insisto, la gente de Cuadernos Kimmi Doll debería escribir a la Tay para pedirle disculpas por utilizar su imagen sin permiso y pagarle sus derechos.
#4 Imponiendo señoridad en la piscina (cachen, el perfecto cat eye de la Tay resiste hasta un piscinazo)
Me encanta la actitud de esta señoras, las admiro jajajaja.
Mira mami, vine a comer comida taiwanesa por primera vez.
La Kokeshi humana (o sea la Tay) me hizo un regalito de puro linda y generosa que es, luego comimos mucho, huevos a la taiwanesa, tofu, sopas con camarones, champiñones fritos, cerdo, arroz con palitos, té con lychee... estaba todo delicioso y realmente no era caro para nada. Luego de intercambiar regalos, llorar, gritar un poquito, ser increpadas por un tipo muy guapo pero muy antipatico que según él casi no podía escuchar su importante conversación que mantenía con una chica (me tinca que lo estaban pateando, porque lo mandaron a retarnos) comer y pagar, nos fuimos a recorrer Patronato. Lamentablemente, en Patronato aunque hay gran variedad, no es tan barato como lo imaginé. Lo mejor de todo son los supermercados asiáticos, pero habían tantas cosas que me sentí un poco abrumada y al final compré mucho menos de lo que había pensado, no fui capaz de asumir tanta maravilla exótica en tan poco tiempo (soy muy indecisa para comprar) y terminé adquiriendo solo un poco de alga kombu, sopa miso y más del delicioso té de lychee que ya había probado en Hocha, ahora soy adicta! La Pakita me contó que se había encontrado con la Evelyn de Korean Beauty Dream en el supermercado asiático donde estábamos, me habría gustado verla para saludarla.
#5 imponiendo señoridad en Hocha (or all the whoo girls together)
- Caminamos por Patronato, estaba casi todo cerrado, porque cierran todo a las cuatro los días sábado (no sabía eso u.u).
- Tomamos el llenísimo metro hasta el depto de la Tay.
- La Pajarita se bajó antes porque iba donde su sobrinita que cumplía un año.
- Con la Pakita fuimos señoras velociraptors y a base de codazos, zancadillas, patadas, golpes con las tote bag y metidas de dedos en los ojos logramos sentarnos xD
- Queríamos bañarnos nuevamente en la piscina, pero se nubló y se nos echó la yegua conversando.
- Había una mina muy regia ahí, pero era de las tipo pescado. La odié por breves instantes, a ella y su perfectamente ajustado vestido de calaveritas.
- La Pakuz sorteó tres rubores Tarte entre las presentes y la Pajarita quien no estaba porque se había ido al cumpleaños de su sobrinita. Ganó la Maca, la Odiosa y la Pajarita. Me sentí #imbidioza porque eran preciosos jajaja.
- Les vi las cartas del Tarot a las chicas, con desiguales resultados. Menos a la Pakita, quien no se me escapará la próxima vez.
- Bebí una Miller a medias con la Odiosa.
- Les conté la historia del Julio. Algún día se las contaré a ustedes también.
- Conversamos caleta, nos reímos mucho y esta vez me sentí mucho más cómoda y a gusto, quizá porque sentía que ya las conocía más y no era la recién llegada, como me había sentido el día anterior.
Con la Pakuz buscando asiento en el Metro.
Junta de Señoras en el piso 26, segunda parte #vértigo.
Junta de Señoras, segunda parte, con la Pajarita presente en nuestros kokoros ♥
El regalo de la odiosa más amorosa de todas las odiosas (espero la cartita xD)
Al otro día con la Caro nos levantamos relativamente tarde, fuimos a la muy genial Feria en donde se vende de TODO, desde choclos a circuitos, que se instala cerca de su hogar, allá todo es baratísimo, mientras ella llevaba su carro de la compra. Muy señora de su parte. Luego de recorrer todo, compramos cosas varias, ella comida y yo calcetines principalmente. Luego volvimos, el Nabor hizo los más deliciosos fideos con pesto de una forma mágicamente rápida y de ahí fuimos a la plaza. Como me iba en esa misma tarde, la opción de comprar un copete y beberlo ahí mismo fue lamentablemente descartada. Pero optamos por una solución más suave, compramos unas heladitas y unos snacks salados y en la tarde nos instalamos a ver videos de grunge, jazz y bossa nova sobre todo, es impresionante lo mucho de música que sabe la Carolaila. Me reencontré con Caetano Veloso que no lo escuchaba hace años debido a que me recuerda a mi ex judío neoyorkino, pero como él ya no me importa nada, lo pude escuchar tranquilamente y apreciar sus canciones maravillosas y eso fue hermoso, porque de verdad que echaba de menos a mi querido brasileño y su voz melosa. Ah, y amé a una cabra chica que canta jazz pero gracias a las latas de chela no me puedo acordar como cresta se llamaba.
Santiago es hermoso, debo admitirlo.
Las buganvilias son felices en Santiago.
La Donatella aceptó posar para mi ♥
La Caro me fue a dejar al bus, pero como soy huasa cometí un terrible error. No tengo idea del metro y pensé que bajándome en la Estación Central llegaría a la ídem de buses de la Alameda, pero no fue así. Resulta que debía bajarme en la estación siguiente, Universidad de Santiago, así que tuve que caminar por ese horrible pasaje al infierno que es la Alameda a esa hora, porque está tan llena de gente que es casi imposible caminar rápido por ahí mientras el tiempo pasaba y la gente más se agolpaba con la Caro caminábamos rápidamente mientras yo me moría de miedo ante la idea de perder el bus a
Caro, eres pulenta. Cuando quieras ven a mi casa. Y ustedes, las demás señoras, también. Las espero a todas en Temuco, a la Palmita, la Nefertay, la Babbah, la Pajarita (cuando vuelva de las Asias), la Dale Alegria a tu Cuerpo (complete la oración) y a la Beyoncelaila, por supuesto. A pesar del viaje incómodo, el cansancio, la timidez al principio, el velocirapterismo, el que me haya quedado el pelo tieso por el agua santiaguina (y eso que mi anfitriona tiene puras cosas ricas Lush para bañarse y lavarse el cabello) y la señora violentihardcore de la feria, lo que más primó fue la buena onda, el cariño y la gran acogida que todas me dieron allá. Me siento muy feliz de haberme atrevido a viajar tan así a ciegas porque me encontré con excelentes mujeres, que más allá de los blogs, son increíbles personas con las que he formado un lazo que no se va a deshacer así tan pronto. Me hubiera gustado mucho haberme encontrado con otras chicas de Santiago que igual aprecio mucho, como la Cher, Tocaya o Alejandra, pero espero volver, quizá no tan pronto, pero si este año. Me vine con el corazón lleno de recuerdos bacanes que atesoraré para siempre (si, me pongo cursi a veces).
Un abrazo a todos los fieles piñones que me leen y a los nuevos lectores otro abrazo igual de fuerte, espero no haberles aburrido con esta largo relato del viaje de una sureña a Los Santiagos y como le fue allá.
Cariños a todos los que leen y comentan acá ♥
domingo, 8 de noviembre de 2015
Personal: De Arañas y Botones.
Creo que ya es hora de dejar atrás toda esta mochila de
miedos que siempre cargo. Miedo a errar, miedo a querer, miedo a morir, miedo,
miedo y más miedo. Estoy chata de esta eterna y circularmente viciosa situación
en mi vida, pero dejando de lado el plano más sicológico de toda la pandemia
fóbica que creo que cada ser humano lleva consigo, su propia carga, porque
sinceramente no creo en eso del Hombre Sin Miedo, porque si no tiene miedo,
sencillamente no es tan humano. Y el miedo perturba, limita, coarta, destruye
al que teme, y va más allá de ese horror cósmico a Dios, al Diablo, a la
Virgen, a Allah, a Yaveh, a la Muerte, a Yog Sothoth, a Cthulhu, a Bush...sino
que a veces se supedita a planos casi absurdos, ridículos, pero no por ello
menos temibles.
Recuerdo muy bien la historia de la mujer que le temía a los
botones, no podía ver los botones, imaginen, los botones están en todas partes,
allí, en esa mujer que se dice tu amiga y te habla de forma tan amable usa una
blusa con botones negros tan grandes... ella sonríe, gesticula, ellos observan
impasibles, esperando a atacar, desde sus trincheras humanas, encima del corazón,
alrededor del cuello, sobre el sexo... están en todas partes y solo están
durmiendo. Cuidado con los botones. Nadie puede escapar de ellos. Para que
decir, para esta pobre mujer era un martirio ir a las tiendas a comprar ropa,
no, ahí estaban en masa, en multitud acechante y en las calles ellos cobraban
movimiento y vida, con colores vibrantes pretendían esconder su autentica y
maligna naturaleza. En fin, un día sus simpáticos y considerados amigos la
invitan al típico asado parrillero en el patio, bueno, hacia calor, todos con
poleras, se veía un buen día por venir, se lanzan a la pisciana, todo muy
divertido. Mientras ella y sus amigas nadan, algo pasa, pero no se fija. Cuando
se aburre y le da hambre, se decide a salir. No puede. Espanto. La piscina esta
rodeada de botones, por todo lo que es la orilla habían botones configurando la
silueta de la piscina. Ellos, obviamente, se burlan un poco, y ahí se quedan.
Los amigos empiezan a decirle que no sea exagerada, que lo hacen por ella, que
es solo por su bien y que se enfrente a sus demonios. Ella esta congelada y no
precisamente de frío. No puede, llora, suplica, que la corten, que no sean
malos, que son amigos o no?? Es la peor pesadilla a la que pudo aspirar su mente
enferma de botones. Y simplemente no sale. Se queda ahí. Y ellos (los amigos)
siguen riendo. Pasan las horas y la mujer sigue ahí, los amigos se preocupan y
la van a ver, porque piensan que esta amurrada en la esquina de la piscina, ya
que nadie se había preocupado por ella, la habían considerado caprichosa y
pendeja y al final se habían sentido sumamente ofendidos por su reacción a tan
noble y desinteresada acción. Y la van a ver, pero ella ya no puede salir, ni
aunque quiera, porque al verse rodeada de botones su corazón no aguantó el
horror y se declaró vencido de esta vida tan amarga y tan llena de botones.
Yo les temo a las arañas. Las odio desde que tengo memoria, las
odio, me hacen tener pesadillas, me dan pánico, el horror me inunda, me ponen
nerviosa a niveles terribles, me hacen sudar frío y me provocan escalofríos que
me recorren por completo. Es tanto el miedo que ni siquiera puedo entrar a un
lugar si es que hay una araña allí, según yo, esperándome con oscuras
intenciones, y solo grito y me hago bolita, y tampoco puedo verlas siquiera en
la tele o en fotos, porque hasta ahí me espantan. Y no me gusta nada esto, y no
quiero ni acordarme de esa vez cuando mi primo me puso la araña pollito en el
brazo porque todo mi cuerpo tiembla.... pero al menos lo admito (claro, si
estoy acompañada en frente de una araña, es más que pública mi fobia) y quiero,
como primer paso, dedicar esta zona, a los miedos y sobre todo, a mis
aborrecidas arañas. Quizá por eso nunca me simpatizó el imbécil nerd de Peter
Parker con su Spiderman que sólo me causa ñáñaras (Hola Liz, te extraño) y por eso me cae tan bien Ron Weasley, porque es como yo (además es Pisccis, así que más razones aún). Esto
surgió de una conversación con las chicas blogueras y me alegra saber que hay
otras personas que les temen tanto como yo, podríamos formar una red de apoyo
anti arañas, sobre todo las voladoras y las caza gallinas de Venezuela… ¿Dónde venderán
lanzallamas? Hablando en serio, no sería capaz de someterme a alguna terapia de shock así que como soy pobre intenté buscar imágenes de arañas en Internet, pero como empecé a temblar cambié mi búsqueda por "cute spiders" y como fui capaz de mirar por más rato les dejo algunas imágenes muy terapéuticas que pueden reconciliarnos un poco con estos espantosos arácnidos :D
Igual es chistosa y casi, casi la encuentro tierna.
Si veo algo así de gore/kawaii igual arranco.
Detrás de esos ojitos tan redondos y brillantes solo veo maldad.
¿Y ustedes, a qué le temen más?
¿Me entienden ahora?
lunes, 5 de octubre de 2015
Personal: Mis vecinos y el río San Pedro.
Este texto lo escribí hace un tiempo atrás y lo publiqué en mi antiguo blog. Ayer en la tarde me encontré con mi ex vecino y su historia de inmediato vino a mi. Hoy la comparto con ustedes.
Al lado de mi antigua casa vive un hombre con su hijo. El
hijo tiene cerca de 30 años, trabaja en Temuco como profesor de Educación
Física y todos los fines de semana viaja a Los Lagos a visitar a su padre,
luego los domingos en la tarde retorna nuevamente a la Novena Región. Siempre
me lo encontraba en el bus de las 18:30 Temuco-Los Lagos y siempre nos saludábamos,
porque ambos bajamos en la misma esquina de Castro con Errázuriz. A veces viene
a verlos la hermana del padre de este hombre y prepara dulces y galletas que
reparte a mis hermanos menores Consuelo y Sebastián y siempre en Navidad regala
una gran bolsa de confites a cada uno, a pesar que casi no conoce a mi familia,
sólo saludos respetuosos entre ambas partes. Esto no tendría nada de
particular, un vecino silencioso y su hijo que viven de manera discreta en un
pueblo sureño, que se demuestran mutuamente un gran afecto, quizá lo único que
me llamaba la atención era este amor, porque se nota que a pesar de que el hijo
ya es bastante mayor, está dedicado en cuerpo y alma a su padre. Y esto obedece
a una poderosa razón, ya que ambos están solos en este mundo, sólo se tienen el
uno al otro. Hace casi 20 años ellos no eran sólo dos, eran cuatro, el papá, la
mamá, el niño de 11 años y una hermanita de 7 y vivían todos juntos en la misma
casa de ahora y eran un familia más de las muchas que hay en Los Lagos,
tranquilos, cariñosos, alegres. Un día de Enero el calor era especialmente
fuerte y decidieron hacer un paseo al sector de El Morro, donde el Río San
Pedro corre fuerte y hay pozones donde los más avezados nadadores del pueblo
hacen sus hazañas, pero que también esta rodeado de arena blanca, pasto donde
echarse a dormir y árboles que dan sombra fresca a los que ahí concurren,
además que si se tiene cuidado, hasta los niños pueden nadar ahí. Ese día,
bueno, no tengo los detalles exactos, pero lo que sí sé, es que hicieron lo
clásico que hace la familia chilena en un río, llegan, se bañan, preparan un
asado, duermen, conversan. Y cuando la mamá estaba conversando con el papá
soñolientamente bajo un sauce de la vida y sus cosas, de pronto escuchan el
grito horrorizado del hijo mayor:
- ¡¡Mi hermanita se está ahogando!!
El papá se desesperó, porque no sabía nadar muy bien y menos
en aquel río tan torrentoso, se acordó de todas las veces que había querido
intentarlo y que al final había desistido porque no consideró necesario el
poseer ese conocimiento, todo esto en una fracción de segundo, de pronto se da
cuenta que su mujer se saca la ropa, corre, se mete al agua y nada hacia la
niña que llora agarrada con fuerza a una rama, mientras el río pelea con ella
en una lucha desigual, el gran San Pedro, máximo afluente del Calle-Calle
contra una pequeña de sólo 7 años que se aferra a la inocencia de sus cortos
años. La niñita grita y traga agua, traga agua y grita, mientras su padre y
hermano observan llorando la horrible escena, él quiere tirarse, pero su papá
no lo deja, él tampoco nada muy bien y es muy chico para intentar cualquier
tipo de rescate, se queda y rezan al famoso Dios que supuestamente siempre está
de parte de los infantes, no por nada Jesús dijo “Dejad que los niños vengan a
mí” y se aferran a esta sugerencia, confiando en que el buen Jesús ayudará a su
niña. La mamá nada y nada, intentado que no se la lleve la corriente, pugna por
alcanzar a su hija y llevarla a tierra, secarla con la toalla que trajo y
llevarla a casa, no ve nada, el agua tapa su visión y sólo se orienta con el
llanto de su hija que la llama desesperada:
- ¡¡Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaá!!
De pronto siente una manito que aletea, la agarra fuerte, la
chiquilla se abraza a su mamá, esperanzadamente empiezan a emprenden el camino
de regreso hacia la orilla, la señora se agarra de una rama que parece firme,
pero como tantas cosas en la vida, era sólo frágil apariencia, la maldita rama
se quiebra de inmediato y son vencidas por la Naturaleza, el río se las roba y
no las devuelve nunca más... el padre y su hijo sólo alcanzan a verlas fundidas
en un estrecho abrazo corriente abajo. Ellos también corren por la orilla, no
puede ser verdad, ellas aun pueden salvarse, como es posible tanta desgracia,
si ellos sólo querían pasar un caluroso día de verano en familia Por lo que sé
fueron encontradas unas semanas después, varios kilómetros más abajo del Morro,
fue sumamente difícil separar sus cuerpos entrelazados hasta la muerte. El
hombre nunca más se casó, quizá porque se dio cuenta que todo es demasiado
frágil en este mundo, un día estás, al instante siguiente ya no. Que se yo.
Pero ellos dos sólo tienen el uno al otro, y ese hombre jamás deja de visitar a
su padre cada fin de semana y pasean juntos del brazo, a paso lento por las
calles de mi pueblo, en una de esas, bajo la mirada de un Dios ausente y
lejano...
viernes, 28 de agosto de 2015
Personal: El Volcán Llaima en 1994.
Ay Cherquenco. Pueblo olvidado e inolvidable a la vez. Se
hace presente de nuevo en mi memoria y en mis obsesiones cada cierto tiempo,
pero sin nunca irse del todo. Recuerdo perfectamente ese día de 1994 en la
Escuela Japón E-545, el profesor Alejandro Roa nos hacía la clase de Ciencias
Naturales y era la primera vez en mi vida que escuchaba la palabra “Hábitat”.
Mientras me preguntaba que podría ser el “Hábitat” (mis estúpidos e ignorantes
compañeros no dejaban hablar al profesor… lo siento, pero hasta el día de hoy
odio a esos niños, hoy hombres que la vida imposible me hacían en ese
entonces…). Entre el barullo de la clase y la impaciencia de nuestro profesor,
hombre ya casi anciano y con una larga y sacrificada experiencia de docente, yo
miraba por la ventana, sumida en mis ensoñaciones, pensando en Charlie Bucket,
porque yo creía fervientemente que algún día llegaría Willy Wonka a salvarme
del Moraga, del Diego Salvo, del Héctor Núñez, de la Claudia Mellado…, de
pronto un papel hecho una dura y gran bola me llega en plena cara y el maldito
del Moraga me grita “¡¡Mongola… TONTA!!”. Esos eran mis sobrenombres oficiales,
aparte de “Yogur de Petróleo”, por supuesto, nada más que por la sencilla razón
de ser la más morena del curso y de preferir leer bajo un árbol a jugar a la
capacha o a las movidas en la Cueva de la Momia, acción muy reprobable y digna
del más profundo de los desprecios para ellos. Pero no hablemos de eso. Para ese entonces
aún era una niña sensible y llorona, pero me guardé las lágrimas –de rabia- y
me dije que a la salida le tiraría una piedra o le escondería la mochila al muy
infame. Tomé papel y lápiz y empecé a escribir todo lo que le haría si no fuera
tan pava y tan irremediablemente débil:
*Lo estrangularía con una cuerda de esas para lacear
corderos.
*Lo metería preso.
*Le cortaría el cuello con un cuchillo oxidado.
*Lo castraría, como había visto a mi papá hacerlo en el
campo a los terneros, con desinfectante azul incluido.
*Le molería la cabeza a pedradas.
*Le haría una zancadilla tan espectacular que mínimo quedaba
con la nariz chueca para siempre.
Mientras que con mi mentalidad de tímida niña de 9 años
planeaba la más horrible venganza en contra de aquel detestable grandullón –en
compañía de sus compinches- que siempre que podía me pateaba o me insultaba…
Pero basta, no estoy hablando de mis traumas de la niñez, sino de un evento
geográfico. Pero no puedo evitar el relacionar todo. Nuestra sala tenía la más
hermosa vista al volcán Llaima que tuviera escuela de pueblo pequeño alguna, en
sus amplios ventanales el hermoso nevado se colaba como un compañero y amigo
más entre nosotros los niños. Pero aquel día no estaba precisamente de humor
para participar en juegos o para acompañarme en mis lecturas taciturnas bajo
aquel viejo pimiento, ni se sentía familiar entre las infantiles cabezas que
escuchaban al profesor aquella mañana, mientras yo planeaba mi vendetta y los
demás hacían desorden y don Alejandro al frente con su cara de “queda poco para
jubilarme, yupi”. No es por dármelas de vidente ni de nada, pero hubo algo que
interrumpió mis siniestras maquinaciones y me hizo mirar hacia la ventana. Ahí
estaba, mi amado Llaima, una de las pocas cosas que me hacen verdadera falta en
la vida. Tan nevado, tan imponente, con su eterna fumarola, como un puro
inmortal…
De pronto todo eso acabó.
Imagínenlo más grande y más cerca aún.
Hubo un horrendo estruendo, seguido de algo parecido a la
versión cordillerana de Hiroshima, un GIGANTESCO HONGO DE HUMO que salió del
Volcán en cosa de segundos, juro que es la cosa más impactante, impresionante e
definitiva que he visto en mi vida, aunque quizá vea la puerta de Branderburgo
o las cataratas del Niágara no me conmoverán tanto como esa extremadamente
inmensa columna de humo que cubrió todo el manto azul del cielo cherquenquino.
El profe empezó a gritar frenético ¡PLAN DAISY, PLAN DAISY! mientras mis
compañeros lloraban desesperados porque sus padres trabajaban cerca o porque
pensaban que íbamos a morir todos aquel día. Yo soy naturalmente sensible, pero
no me uní al coro general de chillidos, carreras, mocos, lágrimas, gritos,
histeria, más mocos, pañuelos Elite incomprensiblemente aparecidos, pellizcos,
retorcijones de manos y mejillas, don Alejandro no hallaba que hacer, nadie le
hacía caso con el dichoso “¡!PLAN DAISY, PLAN DAISY!¡, la Bernarda Álvarez
gritaba efectivamente enloquecida ¡¡Mi papito se va a morir, soy huérfana, SOY
HUERFANAAAAAAAAAA!!, el idiota de Diego Salvo lloraba aterrorizado y su gorda
cara roja, hinchada por las lágrimas y la cobardía lo hacía parecerse aun más a
una cruza de cerdo con frutilla de lo que ya era. Yo estaba hipnotizada, como
una frágil ratita frente a una cobra, una cobra volcánica y pétrea, si es
posible aquello. Yo sólo miraba por la ventana, con los ojos como platos,
mientras a mis espaldas se desarrollaba la más terrible y dramática escena de
temores infantiles jamás vista, miedo a la muerte, a quedar huérfano, a quedar
solito, a tener que irse a vivir con los tíos, a tener que cuidar a los
hermanos mas chicos, a tener que ser cuidado por los hermanos más grandes, a
quedar sin casa, en suma, todo el horror al abandono en sus muchas
manifestaciones. De pronto se me ocurrió que si iba para afuera la vista sería
mejor. Tomé mi mochila (de Barbie, lo admito) y salí no más, el profe Alejandro
no estaba en condiciones de ordenar nada a nadie, rodeado por el caos colectivo
y sumergido en sus propios miedos. En el frontis me encontré con la entonces
Toyita de 5 años que también cursaba el Kinder en esa escuela. Mi hermana
sollozaba asustada, le tomé su manito gorda y la abracé, sin dejar de mirar el
portento de humo que se exhibía ante todos, como un espectáculo infernal. La
sirena sonaba y sonaba, mientras el cielo se ponía cada vez más oscuro, dando a
todo ello un tinte trágico y pasmoso a la vez que mientras viva no podré
olvidar nunca. Mi única y hasta el día de hoy, mejor amiga Licha, se me acercó
y me preguntó:
-Oye Nati… ¿Qué vamos a hacer?
-No podemos hacer nada. – le contesté.
Y ahí quedamos, mirando todo, sin atinar a nada, como ya
dije, cual verdaderas ratitas frente a una cobra que pronto las engullirá sin
compasión alguna. La Victoria lloraba y pedía ver a nuestra mamá, así que me
despedí de mi amiga y bajo el cielo encapotado de ceniza me la lleve a la casa.
No me importó el reglamento de la escuela, total, en un evento así, no era lo
mejor quedarse allí. Sólo quería ver a mi mamá. La encontramos en el camino,
venía a buscarnos con nuestro hermano Dido (David) de cuatro años, que no
entendía mucho y parecía asustado y eufórico a la vez, actitud que conserva
hasta el día de hoy. Nos abrazó fuerte y emprendimos camino hacia la casa. Mi
papá no estaba, porque como era bombero y además Superintendente del Cuerpo de
Bomberos de la localidad, tenía que estar efectuando posibles labores de
rescate. Y ahí nos quedamos, recuerdo que subí al techo de mi casa y estuve
toda la tarde, mientras mi mamá me retaba y me exhortaba a bajarme, en medio de
amenazas y sobornos. “Si te bajas, te hago un queque para la once”; “Si no te
bajas te voy a sacar la cresta, caura e’ mierda”; “Si te bajas te regalo un
lápiz verde”; “Si no te bajas te voy a dar con el cinturón hasta que me canse,
mocosa desobediente, te voy a acusar a David apenas él llegue”. Yo no hacía
caso, estaba como fascinada, sabía que este era un día de esos
que-se-recuerdan-para-siempre y no me lo iba a perder por estar encerrada en la
casa asustada como pollo en corral ajeno. La nube ya era tan grandiosa que
cubría todo lo que era cielo y el cielo estaba matizado de oscuros colores,
negro, gris en todos los tonos imaginables, blanco, azul, ¿morado? Mi mamá,
armada de una escalera y un colihue, se subió al techo dispuesta a golpearme
“hasta que se cansara” como anteriormente me había advertido. Pero no pudo
evitar sentarse al lado mío a mirar, aunque sea por un ratito. Y ahí estuvimos,
cada una pensando en lo suyo. Luego claro, bajé (ilesa), comí, seguí mirando,
después de 4 horas llegué a sentir miedo, lloré – sólo un poquito- esperamos a
que mi papá llegara…
Imágenes de la época (gracias Google)
Después la tele, mi papá dando declaraciones, cumpliendo con
su deber de Bombero Chico Bueno, el whisky con hielo milenario, el río pasando
por encima del puente, el mismo río llevándose a los muertos y sus tumbas (este
río se llama Cementerio y de verdad en esos días le hizo honor a su nombre),
aquella descomunal roca de más de cuatro metros de alto que causó la estupefacción
colectiva y por sobre todo esas preciosas noches, noches de encanto y horror,
sugestión y enigma, de sospecha y maravilla, en que todo Cherquenco se reunía
antes de acostarse a mirar como el Llaima hacía erupción, y cuando habían
estallidos grandes se escuchaban claramente los “Ohhh’s” y “Ahhh’s” de todos,
que eran el comentario obligado al otro día: “Cachaste el volcán anoche? ¡¡Se
pasoooooó!!” o “Anoche estuvo fome, apenas se veía la lava en el cráter” o
“Ayer si que me dio miedo ¿estai segura que la lava no llegará al pueblo?”, los
temblores que a veces nos despertaban y otras pasaban piola, casi parte del
paisaje y la delicada lluvia de ceniza del primer día que suavemente se
depositó sobre techos y árboles, brindando al paisaje grisáceas tonalidades,
causando aún más el desasosiego en los cherquenquinos corazones...
Recuerdos infantiles. El volcán que siempre fue parte
importante de mi vida, de pronto obteniendo un rol absolutamente protagónico. Y
lo extraño tanto, desde Los Lagos no hay ninguna vista a la cordillera siquiera
y cuando estoy en Temuco este apenas se ve, por la culpa de la leña y su humo,
y de los 63 Km (más o menos) que nos separan también. Aunque he estado en el
Villarrica, en el Osorno, en el Tolhuaca, en el Lonquimay, ninguno me estremece
de emoción con su majestuosidad como el Llaima, ninguno me hace sentir con
tanta fuerza mi propia insignificancia como ser humano y nuestra vulnerabilidad
frente a la siempre secreta y magnífica, poderosa y avasalladora Naturaleza,
sigilosamente entregando su eterno mensaje a quienes quieran recibirlo. Y de
verdad, me hace falta. Por eso necesito estar cerca, porque está en mis raíces
y porque no, volver a ser por un momento aquella chiquilla morena y delgada,
tímida y callada, que se internaba en los cerros y dormía entre la avena y los
ulmos, rodeada de chercanes, en aquel Cherquenco, tan lejano y cercano a la
vez, en donde el Llaima define y moldea la tierra de la que queramos o no,
somos sólo invitados por breves instantes.
viernes, 22 de mayo de 2015
Personal: ¿Soy deforme o no?
Estaba determinada hoy a completar un TAG al que me nominaron, pero en realidad creo que prefiero de una vez por todas contarles sobre un problema de salud y estético que me ha atormentado desde que empecé a desarrollarme como mujer. Quizá porque nunca lo he hablado abiertamente y sólo los que me conocen de forma más íntima lo saben y por lo mismo no quiero seguir avergonzándome de tenerlo. Los que leen este blog saben igual que no soy muy dada a contar mi vida personal, pero espero que con esto pueda quizá/ojalá ayudar a otras personas que igual lo padecen. Bueno, mejor empiezo por el principio.
Siempre fui una niña de desarrollo muy precoz y cuando estaba en sexto básico me llegó mi primer período, y muy al poco tiempo después mi mamá me tuvo que comprar mi primer peto porque mis senos empezaron a desarrollarse muy rápidamente. Además que en ese lapso de tiempo pegué un tremendo estirón que me transformó en la niña más alta del curso, pseudo honor que mantuve por toda la enseñanza básica y hasta segundo medio, en tercero medio llegué a otro Liceo donde habían niñas gigantes que me hicieron sentir anónimamente feliz. Al poco tiempo de que empezaron a desarrollarse, de forma muy dolorosa por cierto, noté que en mis axilas salían unos pequeños bultos, a los que no di mayor importancia, ya que en esa época era una niña gordita (aún lo soy) y lo tomé como parte de mis rollitos. En Octavo me tocó irme interna a un colegio católico de Vilcún donde cambié del cielo a la tierra, hasta ese año siempre fui una alumna ejemplar y una hija modelo, pero como nunca antes había estado interna y tan desconectada de mi familia que sentí dentro de mi una enorme energía rebelde tan poderosa que empecé a portarme muy mal y a sacarme pésimas notas, estaba tan ocupada siendo una chica mala que nunca me fijé en realidad como mi cuerpo iba desarrollándose. Yo era lo que hoy mis colegas llaman "una líder negativa", me mandaba puras cagadas y estaba orgullosa de ellas. Junto con mis mejores amigas, la Guarén y la Hoyo Negro, éramos el trío más temido del Colegio, las que se corrían de clases, fumaban en el patio y que se juntaban con los flaites más "minos" a tomar vino en caja en la plaza. Nunca llegué a pegarle a otras niñas, pero si amenazamos con hacerlo a varias xD
(Además fue el único año EN LA VIDA en que odié Castellano porque mi profesora era una mujer fea, antipática, y horriblemente amargada que me hizo leer el libro más aburrido de todo el Universo, María de Jorge Isaacs, que detesto hasta el día de hoy y que juré jamás hacérselo leer a mis estudiantes)
Como estaba interna nos teníamos que duchar todos los días porque las monjitas nos obligaban, ya que el diablo reside en la suciedad del cuerpo(o sea hay endemoniados por todas partes). Yo en esa época nada sabía de shampoos sofisticados ni productos exfoliantes, me refregaba con un jabón Le Sancy y me lavaba el pelo con un botellón de shampoo de litro marca Suavelina de Placenta que me mandaba mi mamá. Me envolvía en una toalla y salía corriendo para meterme entre las sabanas para poder secarme y tener algo de privacidad. Un día estaba en eso cuando una compañera me dice:
- Oye, Natalia, tienes algo raro en la axila.
- ¿Qué cosa? - le respondí.
- No sé, es como una pelota - me dijo mirándome con cara de asco.
Yo me observé altiro, y claro, tenía algo así como dos protuberancias y para peor aún, una en cada axila. Me dio miedo y como además sentí vergüenza, me metí más aún dentro de la cama y me hice la dormida. Eran las cinco de la tarde, pero no me importó. Como ya me tenían como niña problema en el internado no les interesó que no haya bajado a cenar (siempre eran papas con cochayuyo y pan con dulce de saúco). La cosa es que me hice la lesa y cuando llegó el fin de semana le pregunté a mi mamá porqué tenía esos bultitos, entonces ella me confesó que ella igual tenía uno, pero más pequeño en una sola axila. Y me lo mostró, pero era demasiado chico como para compararlo con los míos. Ya tenía 13 años y odiaba hacer educación física porque mis pechugas saltaban y mis compañeros para no mirarme tanto, se terminaban burlando de mí, y yo como era chica mala, terminaba agarrándome a coscachos y las monjitas me dejaban sin cena. Y ahora resultaba que tenía esos bultitos, que en realidad no tenían ese tierno nombre, sino que en realidad se llaman Mamas Supernumerarias, que son acumulaciones de tejido mamario en zonas donde no deberían haber mamas, como las axilas, que es generalmente el lugar más comun donde salen, pero también se han observado en otros lugares tan bizarros como la espalda, la rodilla e incluso la planta de los pies.En todo lugar es factible que te salga otra teta. Bueno, YO TENGO CUATRO, las mías normales, que ya son muy grandes y sus "amigas", las medianas que me han hecho la vida imposible cada verano de mi vida, desde que tengo 13 años.
(Otro día les termino de contar mis aventuras adolescentes, como chica mala y luego como metalera teenager, ¿vale?)
Tener estas mamas supernumerarias me ha significado varios problemas en mi vida, cuando me llega mi período se me inflaman y duelen bastante, por al menos dos días tengo que buscar excusas para subir los brazos a cada rato, así que aprovecho de saludar, despedirme, hacer parar las micros y los colectivos, subir y colocar cosas de los estantes mas altos, sacar telarañas, hacer pesas con mi pesa imaginaria y celebrar todo haciendo eh eh eh a cada rato.
Además del dolor y la molestia, también me afecta al momento de vestirme y querer verme bien. En invierno y otoño no hay problema, por algo es mi estación preferida, porque todo tiene mangas. Eso, mi vida se reduce a usar TODO, pero TODO con manga. Las mangas son mis mejores amigas. Me gustan las estaciones frías en parte igual porque con la ropa que ande no se me nota nada, puedo usar lindas chombas, polerones bonitos y chaquetas largas sin tener que complicarme en lo absoluto.
Siempre fui una niña de desarrollo muy precoz y cuando estaba en sexto básico me llegó mi primer período, y muy al poco tiempo después mi mamá me tuvo que comprar mi primer peto porque mis senos empezaron a desarrollarse muy rápidamente. Además que en ese lapso de tiempo pegué un tremendo estirón que me transformó en la niña más alta del curso, pseudo honor que mantuve por toda la enseñanza básica y hasta segundo medio, en tercero medio llegué a otro Liceo donde habían niñas gigantes que me hicieron sentir anónimamente feliz. Al poco tiempo de que empezaron a desarrollarse, de forma muy dolorosa por cierto, noté que en mis axilas salían unos pequeños bultos, a los que no di mayor importancia, ya que en esa época era una niña gordita (aún lo soy) y lo tomé como parte de mis rollitos. En Octavo me tocó irme interna a un colegio católico de Vilcún donde cambié del cielo a la tierra, hasta ese año siempre fui una alumna ejemplar y una hija modelo, pero como nunca antes había estado interna y tan desconectada de mi familia que sentí dentro de mi una enorme energía rebelde tan poderosa que empecé a portarme muy mal y a sacarme pésimas notas, estaba tan ocupada siendo una chica mala que nunca me fijé en realidad como mi cuerpo iba desarrollándose. Yo era lo que hoy mis colegas llaman "una líder negativa", me mandaba puras cagadas y estaba orgullosa de ellas. Junto con mis mejores amigas, la Guarén y la Hoyo Negro, éramos el trío más temido del Colegio, las que se corrían de clases, fumaban en el patio y que se juntaban con los flaites más "minos" a tomar vino en caja en la plaza. Nunca llegué a pegarle a otras niñas, pero si amenazamos con hacerlo a varias xD
¿Que será de mis amigas? No las veo hace más de una década :(
Como estaba interna nos teníamos que duchar todos los días porque las monjitas nos obligaban, ya que el diablo reside en la suciedad del cuerpo
- Oye, Natalia, tienes algo raro en la axila.
- ¿Qué cosa? - le respondí.
- No sé, es como una pelota - me dijo mirándome con cara de asco.
Yo me observé altiro, y claro, tenía algo así como dos protuberancias y para peor aún, una en cada axila. Me dio miedo y como además sentí vergüenza, me metí más aún dentro de la cama y me hice la dormida. Eran las cinco de la tarde, pero no me importó. Como ya me tenían como niña problema en el internado no les interesó que no haya bajado a cenar (siempre eran papas con cochayuyo y pan con dulce de saúco). La cosa es que me hice la lesa y cuando llegó el fin de semana le pregunté a mi mamá porqué tenía esos bultitos, entonces ella me confesó que ella igual tenía uno, pero más pequeño en una sola axila. Y me lo mostró, pero era demasiado chico como para compararlo con los míos. Ya tenía 13 años y odiaba hacer educación física porque mis pechugas saltaban y mis compañeros para no mirarme tanto, se terminaban burlando de mí, y yo como era chica mala, terminaba agarrándome a coscachos y las monjitas me dejaban sin cena. Y ahora resultaba que tenía esos bultitos, que en realidad no tenían ese tierno nombre, sino que en realidad se llaman Mamas Supernumerarias, que son acumulaciones de tejido mamario en zonas donde no deberían haber mamas, como las axilas, que es generalmente el lugar más comun donde salen, pero también se han observado en otros lugares tan bizarros como la espalda, la rodilla e incluso la planta de los pies.
(Otro día les termino de contar mis aventuras adolescentes, como chica mala y luego como metalera teenager, ¿vale?)
Tener estas mamas supernumerarias me ha significado varios problemas en mi vida, cuando me llega mi período se me inflaman y duelen bastante, por al menos dos días tengo que buscar excusas para subir los brazos a cada rato, así que aprovecho de saludar, despedirme, hacer parar las micros y los colectivos, subir y colocar cosas de los estantes mas altos, sacar telarañas, hacer pesas con mi pesa imaginaria y celebrar todo haciendo eh eh eh a cada rato.
Como creo que me veo en esos días.
Como me veo en realidad.
Además del dolor y la molestia, también me afecta al momento de vestirme y querer verme bien. En invierno y otoño no hay problema, por algo es mi estación preferida, porque todo tiene mangas. Eso, mi vida se reduce a usar TODO, pero TODO con manga. Las mangas son mis mejores amigas. Me gustan las estaciones frías en parte igual porque con la ropa que ande no se me nota nada, puedo usar lindas chombas, polerones bonitos y chaquetas largas sin tener que complicarme en lo absoluto.
Hola y Adios :(
Pero cuando llega el calor y el sol a nuestras vidas, lo que es motivo de alegría y festejo para casi todos para mí lo es de pena y rabia, porque jamás, pero jamás he podido ponerme poleras que no sean sin mangas y para que hablar de vestidos, sólo los puedo usar con chalequitos, aunque me muera de calor no me los puedo sacar o si no se asoman mis horribles "amigas". El usar traje de baño es una tortura igual, porque cada vez que intento comprarme uno nuevo no puedo encontrar el que me sirva para ocultarlas bien, todos me quedan mal de esa zona porque si se han fijado, la mayoría de los trajes de baños y bikinis tienen tiritas muy delgadas, por lo que he venido usando el mismo hace más de cuatro años y al que cuido como hueso santo, como hijo único, como kino ganador, porque no he podido encontrar otro que me quede bien, porque tiene una forma tal que me las aplasta y esconde, haciéndome lucir casi normal.
Se estarán preguntando que forma tienen estas mamas supernumerarias y como puede ser para tanto, por lo que les mostraré una imagen, que no es de mí, porque me da demasiada vergüenza, pero les permitirá imaginarse de que les estoy hablando.
Tengo una a cada lado y las mías son más grandes.
Según la ciencia, son técnicamente, otros senos, pero más pequeños y deformes. En caso de que tuviera hijos se me llenarían de leche, se agrandarían hasta el triple y como no tienen salida probablemente sufriría una mastitis muy dolorosa. Felizmente no se me ha llegado a desarrollar pezones en cada una, porque he leído casos de otras desafortunadas mujeres que si los tienen.
Todo puede ser peor en esta vida.
Los doctores me dijeron que tenía que esperar a cumplir 18 años para poder alcanzar el crecimiento completo de aquella parte y que ahí sería posible realizar una cirugía. Junto con mi mamá me inscribí con mucha esperanza, pero a pesar de que todos los años voy a mi chequeo habitual y que me he hecho montones de radiografías y he consultado a muchos "diostores" (que he comprobado que son mucho más amables en las clínicas que en los hospitales públicos, los muy malditos) nunca me han llamado para hacerme la operación que necesito. Y saben, que realmente me aburrí de la salud pública, todos los años me prometían que pronto me iba a salir la hora en pabellón, pero siempre me corren al final. Y claro, mientras pasan los años, nada sucedía, y yo siempre sintiéndome mal, fea y deforme. Así que este 2015, sobre todo porque ya cumplí 30, decidí definitivamente tomar las riendas por mi misma e ir a hacerme la operación de forma particular, aunque me salga un ojo de la cara, porque esto me afecta a demasiados niveles como para seguir aguantándolo. Ya saqué una hora con la mejor cirujana de Temuco porque no estoy dispuesta a seguir tapándome, sintiendo vergüenza en primavera y verano por mi deformidad, y limitándome de tanto. Mi pololo siempre me ha apoyado y me dice que soy bonita sea como sea, pero yo no logro convencerme, me miro en el espejo y me siento horrible. Tengo otros defectos, como los dientes chuecos o ser muy corta de vista (tanto leer según el oftanmólogo), pero este es lejos el peor. No es sólo un problema estético o solo un afán vanidoso, es un problema de salud real ya que los mismos médicos me han dicho que esta clase de deformidades pueden aumentar la probabilidad de contraer cáncer de seno, y además que en mi familia la tasa de muerte por cáncer es altísima, mis dos abuelos paternos murieron de cáncer, al igual que mi tío el año antepasado, por lo que es obvio que sienta temor de padecer esta terrible enfermedad.
Me siento un poco más aliviada por haberlo al fin expresado, quizá esto me exponga y suscite burlas sobre mí, pero necesitaba contarlo de alguna manera, aunque sea por mi blog. Deséenme suerte para este 6 de Junio y ojalá la Dra. Viviana Pineda me pueda dar al fin la solución que necesito, para poder al fin bajar los brazos y disfrutar el calor, el sol y la luz de la primavera/verano como corresponde y como siempre he soñado...
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